Cualquiera diría que era la presentación de una de sus filmes con tanta foto, gritos histéricos y petición de autógrafos, pero nada más lejos de la realidad. En este caso las fans, la prensa y la escolta acompañaron a
George Clooney en el tribunal de
Milán el pasado viernes. El guapo entre los guapos se presentó en la corte para testificar en contra de tres sujetos que osaron utilizar su nombre sin permiso en un show de moda.
Al parecer Vincenzo Cannalire, que es como se llaman los susodichos usaron el nombre de Clooney hace cuatro años en un evento realizado en un hotel de la ciudad italiana con el fin de atraer más miradas hacia su línea de ropa, pero claro sin el consentimiento previo del George. Así el fraude se hizo público cuando la agencia Rolex envió una carta advirtiendo al actor de que estaba incumpliendo el contrato de exclusividad que tenía con ellos.
Así descubrí que existía una marca de ropa con mi nombre de la que yo no sabía absolutamente nada y puse la denuncia.
Menuda cara se le quedaría al pobre, y más enterándose de esta manera. Pero esto no es lo más gordo según afirma el propio Clooney han utilizado su firma con unas simples fotocopias para poner su nombre a la marca.
En los archivos de la sociedad, los acusados utilizaron mi firma fotocopiándola muchas veces. No es complicado encontrarla en Internet. Pero no fui yo quien firmó esos papeles.