Más allá del inteligente aprovechamiento del legado de la celebrada etapa del personaje en
Netflix, si algo está alimentando la más que notable recepción de 'Daredevil: Born Again' es el modo en que transmite la sensación de ser la producción televisiva más cuidada del
Universo Marvel en términos no sólo narrativos, sino también formales.
Esto último va más allá de florituras puntuales, como el comentadísimo plano secuencia del cold open de la temporada articulado por unos Aaron Moorhead y Justin Benson tan eficientes como de costumbre, para extenderse a un tratamiento visual general capitaneado por la directora de retrato Hillary Fyfe Spera, que tuvo las ideas muy claras sobre cómo aproximarse al superhéroe y su ambientación urbana desde el primer momento.
En una interesantísima conversación con IndieWire, la DP ha explicado que una de las claves estéticas de 'Born Again' ha radicado en la elección de material y su gravitación hacia una estética añeja sin renunciar a los beneficios de las cámaras digitales. De este modo, Fytfe Spera, acostumbrada al fotoquímico, ha apuntalado la factura de la serie sobre el sensor Super-35 de la ALEXA 35, que emula como pocas el grano y las peculiaridades del formato analógico, y las lentes anamórficas G-Series de Panavision, que refuerzan estas texturas.