Continuamos con nuestro especial semanal sobre M. Night Shyamalan. Si la semana pasada analizamos sus principios en el cine mainstream con sus dos filmes más famosas (y más fáciles de cara a un espectador medio), hoy nos adentramos en el lado más comprometido del realizador. Porque tras “The Sixt Sense” y “Unbreakable”, Shyamalan se encontraba en la cabeza de los directores a seguir de Hollywood, y fue entonces cuando empezó a realizar un cine mucho más personal, que hablara de las cosas que le importaban. Y fue entonces cuando gran parte del pÀºblico y la crítica empezó a darle (injustamente) la espalda.
La semana pasada dije que a mi parecer, “Signs” es la peor película de Shyamalan. Hoy me explico. Es la peor para mí, no porque el guión sea malo, o la realización sea torpe. Quizá debí decir que es “la menos buena” o “la que menos me ha gustado”, simplemente porque desde un punto de vista totalmente personal y subjetivo, es el film de Shyamalan con la que menos comulgo ideológicamente, por lo que es en la que menos me han atrapado la historia y los personajes. Puede que sepa muy bien mantener el suspense, y que tenga escenas antológicas como la de la fiesta de cumpleaños o la del alien atrapado en la despensa, pero a pesar de todos sus aciertos, tiene varios fallos que no le perdono.
El primero es Mel Gibson, que nunca me ha gustado como actor. Mucho menos en éste papel.