El sistema educativo español tiene una manera peculiar de abrazar las innovaciones: con entusiasmo desmedido primero, y con igual intensidad al rechazarlas a continuación.
Primero fue la devoción aspiracional por el modelo finlandés, luego la obsesión por digitalizar cada aula. Hoy, poco más de una década luego de aquella carrera por llenar los colegios de portátiles, estamos viendo el origen de un movimiento pendular opuesto: siete autonomías gobernadas tanto por PP como por PSOE están regulando para reducir las pantallas en las clases, según recoge El Mundo.
Este giro no nace de un capricho político. Los resultados de las últimas pruebas PISA y evaluaciones internacionales han sido otro jarro de agua fría. La comprensión lectora y las habilidades matemáticas básicas se están desplomando mientras los estudiantes pasan más tiempo con una tablet y menos con papel y boli.
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Madrid, la Región de Murcia, Comunidad Valenciana, Baleares, Galicia, Asturias y Cataluña están preparando normativas distintas pero con un mismo espíritu:
- Recuperar el papel.
- Limitar las horas frente a las pantallas.
- Y reflexionar sobre si realmente necesitamos hacer todos los deberes en digital.