Empezaron como simples excusas argumentales para enseñar castillos mitológicos, dormitorios engalanados y dejarse querer por un príncipe azul que llegaba de la nada y la besaba. Luego, con el paso de los años y la evolución de la sociedad, se convirtieron en gente inteligente que tenía algo que decir para el bien de sus súbditos y actuando de manera naíf en cuanto sus amores y desamores, para terminar sabiendo kung-fu y salvando a su pueblo de los malvados criminales.