A inicios de 1987, John Huston, a sus 80 años, sabía que iba a morir. Cubierto de tubos para poder respirar, incapaz de moverse de su silla de ruedas, hablando con los actores por un micrófono, era perfectamente consciente de que su adaptación de 'Dublineses' sería su testamento hacia el mundo, su visión final de la vida cuando estaba ya acercándose al mismo borde del barranco. Uno a uno, todos nos convertimos en sombras. Un último plano del cielo. Un recuerdo eterno.